Definición: Una condición o factor que impide o restringe que un servicio de uñas se lleve a cabo de manera segura, o que requiere que el tratamiento se modifique.
Ejemplos: Infección fúngica, infección bacteriana, heridas abiertas, enfermedad grave de las uñas o afecciones cutáneas contagiosas.
Nota profesional: Un profesional de uñas siempre debe evaluar las contraindicaciones antes de comenzar un tratamiento para prevenir la infección cruzada, el empeoramiento de una afección o el daño al cliente.

