TODOS los cursos de formación, sean cortos o largos, DEBEN cubrir las condiciones de las uñas. Sin embargo, es evidente que muchos no lo hacen.
Hay varios aspectos sobre las afecciones (o enfermedades y trastornos) de las uñas y la piel que todo profesional de las uñas debe conocer y comprender:
- A menos que tengas una titulación superior con un aspecto médico, SÓLO puedes trabajar en uñas y piel sanas (aunque hay algunas excepciones).
- Nunca debe diagnosticar una enfermedad ni sugerir un tratamiento. Sólo puede ‘reconocer’ y hacer recomendaciones (véase 3).
- Hay que saber y entender cuándo ‘adaptarse, derivar, rechazar’.
Adaptarse: reconocer una afección relativamente leve pero que necesita cierta adaptación al servicio requerido. Esto puede consistir en evitar una zona de la piel, utilizar una rutina más suave (por ejemplo, para uñas débiles o dañadas), no pulir, y sustituir un esmalte de gel UV por un esmalte tradicional en el caso de una pseudomona (greenie), y muchas más.
Remitir: remita a su cliente a un médico para que le haga un diagnóstico correcto. No tiene por qué ser un médico generalista. No todos los médicos de cabecera conocen las afecciones de las uñas, pero son necesarios para remitir a un dermatólogo si se sospecha de una alergia, por ejemplo. Muchos profesionales de las uñas piden una carta de un médico de cabecera para poder ofrecer un servicio de uñas. Ten en cuenta que este tipo de carta se considera ‘privada’ y no está disponible en el SNS, por lo que tendrá un coste. En primer lugar, puede dirigirse a un farmacéutico. Los farmacéuticos están muy cualificados y pueden resolver el problema. Además, un podólogo/quiropráctico puede ayudar tanto en los pies como en las manos y no requiere una derivación del médico de cabecera.
Rechazar - no tengas miedo de rechazar un servicio de uñas si el estado de las uñas o la piel de tu clienta es tal que podrías empeorar el estado, o si no estás segura de cuál es el estado, por ejemplo, un hongo, una alergia, etc. Sí, la clienta puede ir a otro lugar y recibir el servicio, pero TÚ eres la profesional y debes defender tu ética profesional por encima del dinero o de una clienta disgustada.
Los Estándares Ocupacionales Nacionales enumeran una serie de afecciones más comunes de las uñas y la piel que deben ser reconocidas. Éstas y otras más están incluidas aquí en NailKnowledge, en la sección Base de Conocimientos. Recuerda que se trata de un reconocimiento, no de un diagnóstico, y que te ayudarán a decidir cuándo ‘adaptar, derivar o rechazar’.
Si busca orientación para gestionar condiciones de las uñas y mantenimiento de cutículas sanasEste artículo ofrece valiosas ideas y consejos prácticos.










